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Llorar no indica que usted sea débil. Desde su nacimiento ha sido una señal de que está vivo. Por eso llore sin temor, sin miedo al qué dirán, libérese de esas cargas que se han ido acumulando en su corazón, esas que han apagado el brillo de su alma, deje que las lágrimas enjuaguen la amargura que hace tanto le inunda, para que vuelva a sentir su ser más liviano y tenga una vida en lo posible más tranquila. No se sienta nunca débil porque de la tristeza siempre se vuelve más fuerte.