Que alguien te lleve al límite y luego te culpe por reaccionar es un abuso grande, porque provoca tus emociones y luego te culpa por reaccionar; es una conducta profundamente injusta. Y que en lugar de reconocer el papel que tuvo, centre su atención en tu respuesta, ignorando las acciones que la provocaron y haciendo que la culpa caiga toda sobre ti. Las relaciones saludables se basan en el respeto y la responsabilidad mutua, no en empujar a alguien hasta que estalle para luego señalarle por ello. Cuando eso ocurre de manera constante, se genera un desgaste que afecta mental y hasta físicamente; por eso es importante reconocer estas dinámicas y entender que no tienes que soportar ese abuso psicológico.