La obra maestra de la injusticia es parecer justo sin serlo. Bajo la apariencia de buenas intenciones puede esconderse el abuso, la manipulación o el interés personal, haciendo que la realidad pase desapercibida mientras que la mentira es enaltecida. Por eso no siempre es suficiente guiarse por las apariencias, por esa sonrisa de la primera impresión; la auténtica justicia se reconoce por sus actos, por su integridad y por la coherencia entre lo que dice y lo que hace. Quien necesita fingir ser justo para recibir reconocimientos y afecto, tarde o temprano revelará aquello que tanto intentó ocultar.
LA OBRA MAESTRA DE LA INJUSTICIA ES PARECER JUSTO SIN SERLO
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