Hay personas que nunca aprenderán a valorar nada y esa es su condena, no la tuya. Pasan por la vida dando por hecho el cariño que reciben, el tiempo que otros les comparten y las oportunidades que se cruzan en su camino; solo descubren lo que tenían cuando ya lo han perdido, pero incluso en esos momentos prefieren buscar culpables antes de reconocer sus propias acciones. No cargues con el peso de esa actitud, no permitas que su falta de gratitud ponga en duda tu valor, no eres responsable de esa indiferencia ni de la incapacidad de otros en reconocer lo bueno que les ofrece la vida.