Los cobardes siempre encontrarán una filosofía para justificar su falta de valor. Se convencen de que esperar es prudencia, de que no actuar es la decisión más inteligente; se basan en argumentos razonables para evitar enfrentar aquello que les exige compromiso, esfuerzo y responsabilidad. Con el tiempo, esas explicaciones dejan de ser excusas y se convierten en una historia que cuentan para no admitir que el miedo dirige sus decisiones. Todos sentimos temor, pero el verdadero valor está en avanzar a pesar de él. Es sencillo disfrazar la falta de determinación con discursos elaborados; lo realmente complicado es asumir las consecuencias de las propias decisiones.
LOS COBARDES SIEMPRE ENCONTARÁN UNA FILOSOFÍA PARA JUSTIFICAR SU FALTA DE VALOR
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