No idealices a nadie; la gente es una decepción constante. Aprende a conocer a las personas por sus acciones y no por la imagen que deseas tener de ellas; no esperes lealtad eterna ni que te cumplan promesas, no esperes una perfección que no existe, porque cada quien actúa desde sus propias circunstancias, intereses y limitaciones; quédate con los hechos, que son los que terminan mostrando a quién es realmente. No pongas a nadie en un pedestal; puedes entregar cariño y confiar sin dejar de mantener los pies en la tierra, para que no te sorprendas tanto con las posibles decepciones.
NO IDEALICES A NADIE, LA GENTE ES UNA DECEPCIÓN CONSTANTE
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