Ya me cansé de ser fuerte; ahora quiero ser feliz. Me acostumbré a cargar con responsabilidades que no me correspondían, con decepciones y despedidas, convenciéndome de que resistir era la única opción, pero el tiempo me llevó a entender que la fortaleza también puede agotarse cuando se vive únicamente para sobrevivir. Ahora quiero permitirme descansar sin sentir culpa, reír, disfrutar de la vida, gozar de los pequeños y rodearme de personas que brinden tranquilidad en lugar de estrés. Ya no quiero medir mi valor por todo lo que soy capaz de soportar, sino por la vida que soy capaz de construir.
YA ME CANSÉ DE SER FUERTE, AHORA QUIERO SER FELIZ
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