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La felicidad de tu vida depende de la calidad de tus pensamientos. Nadie puede controlar todo lo que sucede a su alrededor, pero puede elegir qué hacer con las situaciones y su entorno. Alimentar constantemente los temores, las preocupaciones o los pensamientos negativos puede quitarnos la tranquilidad; entonces, lo mejor que puedes hacer es confiar en tus capacidades para que tengas, en lo posible, una vida más tranquila. Cuida lo que piensas; la tranquilidad que buscas afuera comienza en la manera en que decides mirar la vida por dentro.