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Algunas almas hacen clic al instante. Como si se reconocieran desde antes de este tiempo y de esta vida. No necesitan demasiadas palabras, porque basta una mirada, un gesto, una sonrisa para sentir que hay algo más profundo uniéndolas. Es una conexión que trasciende la lógica, que va más allá de una simple casualidad. Cuando dos almas hacen clic, el mundo alrededor parece detenerse por un instante y en ese silencio todo cobra sentido.