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Quien se equivocó contigo sabe por qué te alejaste, pero finge no saberlo para quedar como la víctima. Es más sencillo no asumir su parte de responsabilidad y no reconocer las palabras que hirieron, las malas acciones que tuvo. No te preocupes, tú no tienes la obligación de justificar una y otra vez una decisión que nació del cansancio, del respeto por ti y la necesidad de recuperar tu tranquilidad. Alejarte no significa que falte cariño; es una consecuencia de haber soportado demasiado y de entender que cuidar tu bienestar está primero que todo.