No todo el mundo merece acceso a tu tranquilidad. La paz que con tanto esfuerzo construiste es demasiado valiosa para entregarla a quienes solo llegan a sembrar dudas, conflictos o desgaste emocional. Pon límites sin sentirte egoísta, cuida de tu bienestar y protege aquello que tanto te costó recuperar. No todas las personas saben apreciar la calma ajena y algunas confunden bondad con disponibilidad permanente. Procura elegir bien con quién compartes tu energía, tu tiempo y tus pensamientos; quien realmente te valora no intentará alterar tu equilibrio, sino contribuir con él. Conserva tu tranquilidad sin alejarte del mundo; solo acércate a aquello y a quienes te permitan vivir con plenitud, respetando el hecho de que seas tú.
NO TODO EL MUNDO MERECE ACCESO A TU TRANQUILIDAD
3