Los ojos no sirven de nada si la mente no quiere ver. Hay personas que tienen la verdad delante y aun así, eligen ignorarla porque aceptarla implicaría cambiar, reconocer un error o salir de esa zona segura que no quieren abandonar. No siempre es la escasez de información lo que nos lleva a la confusión; muchas veces es el resistirnos a ver las cosas tal cual son. Cuando la mente se cierra, hasta las evidencias claras pasan desapercibidas; en cambio, cuando se está en disposición de comprender, se descubren nuevas alternativas y se comienzan a ver soluciones donde otros solo ven obstáculos. No solo debemos ver, sino también comprender aquello que la realidad intenta mostrarnos.
LOS OJOS NO SIRVEN DE NADA SI LA MENTE NO QUIERE VER
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