534
No te canses nunca de hablar con Dios, él siempre está allí y no se cansa de escucharte, porque te ama demasiado y permanece atento a tus angustias y hace hasta lo imposible por sanarlas, te ilumina cada día, enviando a tu corazón la paz que necesitas, háblale para desahogarte y sobre todo para agradecer su inmensa compañía y protección.