4
Ora para que todo mejore y una vez suceda, refuerza tus oraciones para que todo se mantenga. Agradece por cada dificultad que quede atrás, por cada oportunidad y por la tranquilidad que poco a poco va borrando de tu corazón cualquier preocupación. La oración te sostiene en medio de las tormentas y también te da fuerza para que aquello que has recibido permanezca firme. Entonces, cuando todo marche bien, sigue orando con gratitud y humildad, pide sabiduría para cuidar esas bendiciones que te fueron concedidas y para tener fortaleza a la hora de enfrentar nuevos desafíos.