No puedo controlar la lealtad de nadie, sólo sentirme bien con la mía. Cada persona actúa desde sus propios, valores, sus límites y sus conveniencias, así que pretender dirigir eso sólo desgasta. Lo que sí está bajo mi dominio es la manera en la que yo decido comportarme, la integridad con la que respondo la claridad con la que sostengo mis principios. El engaño no es un error, es una decisión consciente y yo quiero tener mi conciencia tranquila, quiero dormir sabiendo que no traicione mis palabras y que no negocié mis convicciones sólo por un instante de locura. Me soy fiel, procuro mantener mi esencia intacta, aún cuando otros cambien de rumbo.
NO PUEDO CONTROLAR LA LEALTAD DE NADIE, SÓLO SENTIRME BIEN CON LA MÍA
126