El destino guía a quien lo acepta y arrastra a quien lo rechaza. Hay momentos en los que luchar contra lo que no podemos cambiar solo genera desgastes y termina por robarnos la paz. Aceptar lo que sucede no es rendirse ni dejar de soñar; significa que comprendes que existen circunstancias que llegan a nuestra vida para enseñarnos, transformarnos o conducirnos hacia nuevos caminos. Quien aprende a adaptarse descubre oportunidades ocultas y quien se aferra con obstinación a controlar lo incontrolable termina librando una batalla constante en contra de la realidad. Por eso, más que resistirse a los giros inesperados de la vida, conviene recibirlos con sabiduría, confiando en el proceso, manteniéndose firme, sabiendo que incluso los cambios abruptos pueden convertirse en el inicio de algo mucho mejor.
EL DESTINO GUÍA A QUIEN LO ACEPTA Y ARRASTRA A QUIEN LO RECHAZA
2