Me encariño rápido, olvido lento, pero cuando al fin lo consigo, ya no hay vuelta atrás. Mi corazón tiene la costumbre de abrirse con facilidad, entregándose sin barreras y confiando en lo que percibe. Mi olvido es lento, porque no soy indiferente, porque cada recuerdo y cada gesto se graban en mi memoria, acompañándome más tiempo del que yo quisiera. Sin embargo, cuando al fin lo consigo, cuando me he convencido de que soltar ha sido lo mas sano, ya no hay vuelta atrás y cierro con firmeza cualquier puerta, no con rencor, sino con la certeza de que merezco mi tranquilidad y algo mejor.
ME ENCARIÑO RÁPIDO, OLVIDO LENTO, PERO CUANDO AL FIN LO CONSIGO, YA NO HAY VUELTA ATRÁS
241