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El que hagas lo correcto no garantiza la reciprocidad, pero sí te permitirá dormir en paz. Cada persona responde desde lo que es, no desde lo que tú mereces, así decidas actuar con honestidad, respeto y lealtad, esperando al menos un gesto similar. Sin embargo, hay algo que sí permanece intacto y es la tranquilidad de saber que no traicionaste tus principios y actuaste con rectitud. Y aunque la reciprocidad sea la mayor ausente, te queda la calma de poder cerrar los ojos con culpas, con la certeza de haber hecho lo correcto desde el corazón.