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Ya no abriré mi corazón, no quiero exponer mis temores o heridas para que luego las usen para lastimarme. He aprendido, a fuerza de tropiezos y decepciones, que no todo el mundo sabe cuidar lo que les entregas con sinceridad, por eso hoy elijo proteger mi pasado, mis emociones, mis anhelos y pensamientos. No es miedo ni desconfianza absoluta; es respeto por mí, por mi tranquilidad y bienestar. Quien desee entrar en mi vida tendrá que demostrar con hechos que sabe honrar lo que soy y lo que siento.