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Te equivocaste y nadie te lo dirá, sólo el tiempo lo hará. No siempre el error se hace evidente y puede disfrazarse de certeza, pero con los días, semanas o años, se vuelve claro, pero no para transformarse en castigo sino en una lección. Porque equivocarse también es parte del camino, es otra manera de aprender, crecer y volverse más consciente. Así que no temas equivocarte, si lo hiciste acepta con humildad lo que el tiempo te muestre y escucha su mensaje sin juzgarte, porque no viene a condenarte, sino a enseñarte como hacerlo mejor la próxima vez.