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Si te cuento que estoy mal es porque confío en ti, para los demás siempre estoy bien. Porque sé que no me juzgas y tu corazón está atento a escuchar, sabes que no acostumbro a mostrar mis heridas ni hablar de lo que me pesa, porque ante los demás no me interesa mostrar mucho mis emociones, pero contigo es distinto, porque puedo quitarme la armadura y dejar que todo fluya sin ningún miedo. No busco generarte lástima, busco comprensión, un espacio para hacer catarsis y que desde tu perspectiva me des quizás otra luz para observar mi vida.