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Si no te escribo ni te acuerdas que existo. Como si mi presencia dependiera únicamente de mis mensajes, de mis intentos y de mis ganas; cuando me canso y decido guardar silencio, tú también desapareces como si no compartiéramos nada, como si todo lo vivido y nuestra relación no importarán. Es difícil darme cuenta que el interés no es mutuo, siempre construyo puentes que destruyes en cuanto puedes y eso me entristece mucho. Si me alejo para que quizás me busques el silencio termina confirmando lo que tanto temo, que tú sólo estás cuando te busco.