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Si me enamoré de ti, no fue solo por lo que vi, sino por todo lo que me hiciste sentir. Fue por la manera en que lograste hacerme sonreír incluso en esos días en que todo es difícil, por la tranquilidad que me transmitías con tu sola presencia y por esos detalles que, sin darte cuenta, fueron ocupando un lugar especial en mi corazón. Me enamoré de nuestras conversaciones, de esa confianza que surgió entre nosotros y de esa sensación tan hermosa de poder ser, pensar y hacer sin miedo a que me juzgaras.