“Si las personas que están en tu círculo no te inspiran, no tienes círculo, sino una jaula” Y es que las buenas compañías te impulsan y te animan a crecer, no apagan tu voz, sino que te ayudan a encontrarla. Rodearte de quienes sólo critican, limitan o devalúan tus sueños es como vivir con las alas atadas, siempre le encontrarán el punto negro a la tela blanca, te señalarán y pondrán los dedos en tus heridas para que no salgas de la jaula. Aprende a distinguir entre quienes te acompañan por costumbre o interés y quienes te sostienen por amor y admiración. Rodéate de almas que te nutran, que te hagan creer más en ti y en lo que puedes conseguir. Porque un entorno sano no te encierra, te expande.