Está bien llorar, cometer errores, pedir ayuda o alejarse de todo. Tienes derecho a sentir, no eres una máquina. Lo que te pesa no necesita justificación para ser válido; son tus emociones y merecen ser gestionadas sin prisa ni juicio. Equivocarte no te define, te enseña y pedir ayuda no te va a debilitar de ninguna manera, en cambio te sostiene. Tomar distancia no equivale a huir, solo te proteges. No tienes que poder con todo siempre, mucho menos tener respuestas claras; date permiso de ser humano, aceptando tus días buenos y los pesados, entendiendo que sentir es parte del camino y que cuidarse es una decisión que vale la pena tomar.