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Las fotos no son tan importantes hasta que son lo último que nos queda. Mientras vivimos los momentos, rara vez pensamos en su valor real; todo nos parece repetible, incluso infinito, pero el tiempo avanza discretamente y aquello que un día fue rutina termina transformándose en un recuerdo. Entonces, esas imágenes simples, esos fragmentos de vida detenidos en una foto, hacen que revivamos emociones, sensaciones y versiones de nosotros que con el tiempo han cambiado. Verlas es una manera de volver a lo que fuimos, a quienes estuvieron y a lo que sentimos en ese preciso momento.