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Si alejándote de mí te sentiste bien, ahora no tienes por qué volver. La distancia muchas veces no es una pérdida, sino una respuesta clara, una forma de entender lo que cada quien necesita, y entendí en el momento que te fuiste que buscabas tu bienestar. No sé qué haces ahora aquí, si claramente tenías tranquilidad en otro lugar. Yo aprendí a aceptar lo que es, a soltar lo que no fluye y seguí adelante; es por eso y por más que en este momento no hay manera de que te vuelva a abrir la puerta.