Quien quiere estar, está; quien quiere hablar, te escribe y, si quiere verte, aparece. No hace falta que persigas a nadie para recibir atención o compañía. Las personas que realmente te valoran encuentran la manera de acercarse incluso en los días más difíciles o cuando están rodeadas de muchas ocupaciones. Aprende a distinguir entre ausencias o desinterés consciente. Deja de justificar las ausencias prolongadas ni aceptes excusas de quienes a menudo encuentran una razón para no estar. El interés verdadero se percibe en los hechos, porque cuando alguien quiere formar parte de tu vida, busca el modo de demostrártelo sin que tengas que pedirlo.