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¡Buenos días! No permitas que nada ni nadie te robe esa tranquilidad que tanto te costó recuperar. Has aprendido, a veces de la manera más difícil, que tu paz no se negocia, que también merece atención y ser protegida, porque ya sabes que no tienes que entrar en cada discusión, responder a cada provocación ni cargar con problemas que no te corresponden. Comienza ese día con calma, conserva tu serenidad y no entregues a cualquiera el poder de cambiar la manera en que te sientes.