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Muy pronto podrás decir “Dios cumplió mi sueño”. Ten por seguro que ese gran esfuerzo que a diario has puesto por alcanzar tus anhelos, sumado a esa fortaleza y protección que a diario recibes de Dios, más temprano que tarde tendrán su gran recompensa; tienes el mejor aliado y pronto verás tu hermoso sueño realizado.