1
Guíame Dios, porque sin ti no puedo. Cuando el camino se torna incierto y las fuerzas parecen desaparecer, necesito de ti para que me brindes sabiduría para tomar en lo posible las mejores decisiones y de tu inmenso amor para no perder la esperanza. Por favor, ilumina mis pensamientos, fortalece mi corazón y ayúdame a no detenerme ante las dudas. Confío en tus tiempos; aunque a veces no comprenda lo que sucede, sé que tienes un propósito para mí y por eso hoy te ruego que me guíes y me acompañes en esta difícil prueba que estoy transitando.