Gracias Dios, por las puertas que abriste y por las que cerraste. Me has bendecido en grande. El paso del tiempo me ha llevado a comprender todo lo que no entendía en su momento; ahora sé que todo tenía un propósito. Lo que permitiste que llegara a mi vida fue una bendición, así como todo lo que alejaste, aunque no pudiera entenderlo. Me has bendecido mucho más de lo que merezco y de lo que en algún momento imaginé; hoy y siempre te agradeceré por sostenerme en medio de la dificultad y por fortalecerme cuando mi alma parecía apagarse. Mientras tú estés conmigo, nunca me faltará dirección ni protección.
GRACIAS DIOS, POR LAS PUERTAS QUE ABRISTE Y POR LAS QUE CERASTE. ME HAS BENDECIDO EN GRANDE
2