3
Orar funcionó, funciona y funcionará siempre. Hay oraciones que nacen desde la alegría y otras desde la desesperación o cansancio, pero ninguna es inútil cuando se hace con fe. A veces Dios cambia la situación y otras veces cambia nuestra manera de enfrentarla, brindándonos calma y fortaleza para continuar. La oración no es solo pedir, también es confiar, agradecer y darle un respiro al corazón. En medio de la incertidumbre, hablar con Dios libera y da un alivio inexplicable. Por eso, sin importar lo que estés viviendo, siempre habrá poder en una oración hecha desde el alma.