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Ojalá vinieras a mis brazos con la misma frecuencia con la que vienes a mi mente, sin avisar y sin esfuerzo, ocupando cada pensamiento de manera constante. Porque en mi mente estás presente en los silencios, en los pequeños detalles del día y en esos momentos en los que el corazón se me acelera de sólo recordarte. Ojalá la distancia desapareciera con el simple deseo de verte, para darte un abrazo real, poder besarte y calmar esta ansiedad de tenerte y no poder verte siempre.