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No sirve de nada enamorar con palabras y luego decepcionar con actitudes. Las palabras puedes ser hermosas, pueden envolver, ilusionar y construir esperanzas, pero si no van acompañadas por acciones concretas, se desvanecen como humo. Los verdaderos sentimientos no sólo se describen, también se demuestran, porque no se pueden simplemente asumir por el simple hecho de verlos en un texto. Prometer es sencillo, sostener lo prometido es lo que realmente importa.