No sé odiar, pero sé ignorar, que me parece más útil y más sano. El odio consume tiempo, energía y tranquilidad, mientras que tomar distancia sobre algo que no me aporta nada me permite enfocarme en situaciones y personas que realmente valgan la pena. A veces, lo más sano es soltar y continuar; no está dentro de mis planes confrontarme con un sinsentido ni ofrecer respuestas que no quiero dar. Ignorar no me hace indiferente; estoy protegiendo mi paz mental, porque no quiero que situaciones o personas consuman mis pensamientos. Sé que no todas las batallas deben librarse y que mi bienestar es una victoria mucho más importante que tener la última palabra.
NO SÉ ODIAR, PERO SÉ IGNORAR QUE ME PARECE MÁS ÚTIL Y MÁS SANO
1