Yo sé qué es tener y no tener, por eso a mí no me impresionan con nada. He vivido momentos de abundancia y épocas de escasez; esas experiencias me han enseñado que lo material es pasajero, es por eso que no me impresionan los lujos ni las apariencias, porque entiendo que todo puede cambiar y lo que más admiro es lo intangible; ahí está el verdadero valor de una persona para mí, porque nadie vale por lo que posee. La vida me ha mostrado que la riqueza más valiosa es el carácter, la humildad y la empatía hacia los demás. Me impresiona más la sencillez, la calidez humana, la honestidad y la capacidad de resiliencia; eso muestra más que cualquier poder o éxito material.