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No era mi intención renunciar a lo nuestro, pero me llevaste al límite. De verdad lamento mucho el tener que alejarme de ti y cambiar el estado de nuestra relación, pero no entiendo cómo llamas «amor» a tu forma de proceder, cómo esperas que ignorándome sienta que soy alguien importante en tu vida; nadie es perfecto y aunque traté de enmendar cualquier posible daño, no tuve la más mínima respuesta, por eso he llegado a la triste conclusión de que nada de lo que diga o haga solucionará algo y creo que ya es tiempo de soltar lo que últimamente a diario me hiere.