El amor de una mujer tiene fecha de vencimiento cuando hay falta de atención, respeto y cuidado hacia ella. No se rompe de la noche a la mañana; se va desgastando en los mínimos gestos que faltan y en las palabras que no llegan. Al principio justifica, intenta comprender y hasta da más de lo que recibe, esperando que algo cambie, pero llega ese momento en que el cansancio es más grande que la esperanza y el amor empieza a transformarse. Entonces comprende que quedarse tiene un costo más alto que irse y decide elegirse, no por falta de amor, sino porque comprende que no es bienvenida, ya que cuando no hay reciprocidad, no solo se apaga el vínculo, también ella misma.