228
Las personas hermosas son raras, no se distinguen por la cara, sino por el alma. Su luz viene desde adentro, irradian bondad, empatía y verdad. Esos seres que te miran con ternura, te escuchan con atención, te abrazan sinceramente y te levantan cuando ni tú crees en ti. No presumen, no se imponen, simplemente están y su sola presencia de hace sentir tranquilidad y protección. La belleza más profunda y verdadera rara vez se ve, pero si se puede sentir.