Si no te suma, que no destruya. Si algo o alguien no aporta valor a tu vida, al menos no debería robarte la paz, la energía, la autoestima ni la alegría. No todo lo que te rodea debe impulsarte constantemente, pero es importante reconocer cuándo una situación comienza a afectar tu bienestar. Aprende a poner límites para que cuides lo que eres, cómo piensas, las cosas que haces y así puedas proteger tu equilibrio emocional. Valora tu tranquilidad, tu espacio y procura rodearte de personas que no aumenten tu estrés y que mejor te inspiren, te apoyen y hablen desde el respeto para que tú, por tus medios y capacidades, puedas crecer. No insistas en mantener cerca lo que drena tus fuerzas y no aporta nada positivo a tu existencia.
SI NO TE SUMA, QUE NO DESTRUYA
3