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La vida decide quién entra en mi existencia, yo decido quién se queda en ella. No siempre está en mis manos elegir a las personas que se cruzan en mi camino, algunas aparecen como lecciones, otras como bendiciones y otra simplemente pasarán fugazmente. Sin embargo, está en mi poder discernir a quién permito permanecer en mi corazón y en mis días. Y es entonces que me quedo con aquellos que me suman, con quienes me inspiran y me ofrecen su cariño sincero. Los demás con gratitud los dejo partir, porque sé comprender que no todo el mundo merece un lugar en mi historia.