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La gente le teme a su interior, sin saber que es el único lugar donde encontrarán lo que necesitan. Muchos huyen del silencio porque es allí donde aparecen las verdades que han evitado escuchar, los recuerdos que aún duelen y las heridas abiertas que han decidido ignorar, pero dentro de cada uno habita también la calma y la fuerza que tanto buscamos afuera. Mirar adentro no es un castigo, es un gran regalo; nuestro deber es conocernos y reconocer lo que llevamos dentro, allí están las respuestas y la brújula que nos guía hacia una vida acorde a nuestros verdaderos deseos.