285
Hay sillas que son incómodas y hay personas que también lo son. En ambos casos la solución es la misma, levantarse e irse. La vida es demasiado corta como para permanecer donde no se puede ser, crecer, descansar o ser uno mismo. Igual que no te obligarías a sentarte donde te encuentres en una posición que te duele, tampoco deberías forzarte a sostener vínculos que hieren. Aprende a retirarte y pon por delante tu amor propio. Porque encontrarás un espacio más amplio para respirar y seguramente, existe allá a fuera alguien que te abrace con respeto, cariño y libertad.