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Hay cosas que te rompen el corazón, pero también te abren los ojos y eso también es un regalo. Con el tiempo descubres que las mismas heridas también te muestran la realidad que antes no querías ver y te enseña lo que realmente mereces. Ese despertar que nace del dolor y termina siendo un gran regalo disfrazado para tu existencia, porque te impulsa a creer y a no conformarte con menos de lo que mereces. Cuando el corazón se rompe, se convierte en un guía un maestro que nos conduce hacia una vida más consiente y feliz.