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No cometas el error de esperar a que alguien cambie. Quedarte con esa esperanza puede mantenerte en un lugar que no te hace bien, mientras pospones decisiones que sí dependen completamente de ti. Las personas solo pueden cambiar lo que reconocen y lo deciden por sí solas, no por presiones ni promesas. Deja de esperar para que recuperes tu enfoque y tu poder de elección, para que abras espacio a vínculos más sanos, porque al final lo más importante es que puedas confiar en tu bienestar y avanzar con mayor tranquilidad.