234
Es una pena que no seamos conscientes de lo pronto que se hace demasiado tarde. Nos pasamos la vida aplazando encuentros, dejando palabras sin decir y creyendo que siempre habrá un “mañana” para ponernos al día con lo pendiente. Pero el tiempo no espera, se va silenciosamente llevándose así las oportunidades que nunca regresarán. Por eso no te demores en amar, ofrecer disculpas, agradecer y demostrar lo que sientes mientras puedas. Porque en algún momento el reloj dirá que es demasiado tarde y lo único que quedará será lamentarnos por lo que no nos atrevimos a hacer ni decir.