Dónde yo no puedo, Dios sí puede. Donde mis fuerzas se quedan cortas y mi entendimiento no halla la salida, ahí comienza a obrar Dios. Hay momentos en los que todo parece detenerse incluso mi motivación, porque las puertas no se abren y los caminos se vuelven confusos, es en ese instante cuando ya no depende de mí, cuando entiendo que no todo está bajo mi control y suelto porque sé que de la mano de Dios avanzaré. Cuando mis capacidades no pueden, cuando el cansancio me abraza y el corazón tiene dudas, Dios continúa obrando en silencio, acomodando todo en su lugar en su tiempo perfecto. Por eso no me angustio, procuro hacer mi parte, con todo el corazón y esfuerzo, pero cuando no puedo, Dios viene a mi rescate y me lleva más lejos de lo que hubiera podido imaginar.
DÓNDE YO NO PUEDO, DIOS SÍ PUEDE
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