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Duerme con tranquilidad; Dios sabe lo que tu corazón necesita. Hay situaciones que se escapan de tu control y preguntas sin respuesta, planes que aún no se concretan y algunas preocupaciones que ocupan tu mente; es hora de que las sueltes y te permitas descansar sin ese gran peso que llevas a cuestas. No te atormentes, mañana será un nuevo día; debes confiar en Dios, entrégale aquello que te inquieta, descansa con la certeza de que Dios cuida tu sueño y desde ya está preparando una nueva y mejor jornada para ti.