Cuando todos se van, Dios se queda. En esos momentos en los que el silencio reemplaza las voces, las puertas parecen cerrarse y hasta quienes un día prometieron permanecer toman otro camino, en esos instantes es donde descubres que la presencia de Dios no depende de las circunstancias; Él permanece firme y te sostiene cuando tus fuerzas parecen desvanecerse, para guiarte en ese mismo segundo donde no sabes qué dirección tomar. Su amor no abandona y su fidelidad no cambia; si hoy alguien te dio la espalda, recuerda que Dios está de tu lado, dispuesto a levantarte, llenarte de fortaleza y, de paso, te abre nuevos caminos para que transites en absoluta tranquilidad.
CUANDO TODOS SE VAN, DIOS SE QUEDA
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